De acuerdo con un estudio integral difundido ayer por el Banco Mundial, el mundo podría estar avanzando paulatinamente hacia una recesión global el próximo año y una serie de crisis financieras en los mercados emergentes y las economías en desarrollo que les podrían causar daños duraderos.
El presidente del Grupo Banco Mundial, David Malpass, sostiene que “el crecimiento mundial se desacelera de manera abrupta y es probable que se produzca una mayor ralentización a medida que más países entren en recesión”.
Las políticas deberían apuntar a generar inversiones adicionales y mejorar la productividad y la asignación de capital, que son fundamentales para el crecimiento y la reducción de la pobreza, detalla el informe.
El Perú se mantiene como uno de los países con mayor solidez fiscal entre economías emergentes, lo cual es trascendental para mantener una favorable percepción de riesgo, y para afrontar entornos de alta volatilidad en los mercados financieros y riesgos en la actividad productiva internacional, según el Marco Macroeconómico Multianual 2023-2026.
Sin embargo, necesita una mayor expansión. En una entrevista al Diario Oficial El Peruano, el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Kurt Burneo, declaró que el producto bruto interno (PBI) requiere crecer como mínimo 5% anual, de tal manera que podamos absorber a los cerca de 300,000 jóvenes que se incorporan anualmente al mercado laboral.
Por tal motivo, la semana pasada presentó el Plan Impulso Perú, que busca reactivar y potenciar el crecimiento económico sostenido, así como promover la generación de empleo.
Estas acciones están en línea con la preocupación del Banco Mundial porque también se implementarán medidas que plantean otorgar un soporte a la población más vulnerable, ante la desaceleración de la economía y al alza de precios a escala internacional, situación que impacta los precios de los alimentos y combustibles en el mercado local, y retraen la demanda agregada.
Como parte de este plan, el MEF publicó esta semana los reglamentos de los mecanismos de obras por impuestos (O x I) y de asociación pública-privada (APP), que en conjunto generarán un potencial de inversiones de 15,400 millones de soles. Ambas normas pueden contribuir de manera significativa a la reactivación económica, en el corto y mediano plazo.
Una ventaja que se debe considerar es que el Perú, a diferencia de otros países, mantiene –en lo que va del año– tasas de crecimiento que le generan recursos. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), entre enero y julio del presente año la economía nacional se incrementó en 3.22% y en el período anualizado agosto del 2021-julio del 2022 avanzó 4.54%. Además, el empleo formal privado creció 8% en julio y acumula 16 meses de expansión, destacó el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE).
Se espera que este año y el 2023 nuestra nación tenga una de las mayores expansiones del PBI.
En este contexto, el plan de reactivación económica busca inducir a tasas de crecimiento más altas, porque esos resultados positivos implican una mayor demanda de empleo y recaudación tributaria.