Gracias a una normatividad favorable a la inversión privada, entre otros factores, desde inicios de la década de 1990, el Perú ejecutó proyectos aplicando diferentes modalidades de participación del sector privado en diversos sectores económicos.
De acuerdo con el Banco Central de Reserva (BCR), la inversión del sector privado en el largo plazo es uno de los principales factores del crecimiento del producto bruto interno (PBI), por su contribución a la formación de capital. Mientras que en el corto plazo significa un porcentaje significativo de los cambios en el PBI y en la demanda agregada.
En los períodos de expansión, el aporte promedio de la inversión privada es cerca de dos tercios del PBI, pero la contribución al crecimiento de la economía fue significativamente mayor.
Hay indicadores, como el índice de confianza de los empresarios, que muestran señales positivas, y la solidez de la recuperación de la inversión privada necesita un escenario con políticas orientadas a mejorar el ambiente de negocios.
En ese contexto, y consecuente de la política del Gobierno de fomentar las inversiones privadas, el titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Kurt Burneo, presentó las medidas para reactivar la producción nacional consideradas en el Plan Impulso Perú a los inversores de Estados Unidos, a propósito del 77º Período de Sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que se celebró entre el 19 y el 21 de setiembre.
En el corto plazo, se busca asegurar el crecimiento sostenido de la actividad económica impulsando la inversión pública y privada, aumentando la utilización de la capacidad instalada y generando una mayor demanda de empleo formal y el consumo privado. Mientras que se prevé alcanzar en el mediano y largo plazo tasas más elevadas de crecimiento potencial.
Un aspecto que interesó a los inversionistas internacionales es la proyección de Burneo sobre el crecimiento del Perú, pues aseguró que estará entre los países de mayor crecimiento en la región en los próximos cuatro años, con una expansión anual de 3.5% en promedio. Se destacó también la fortaleza macroeconómica de nuestro país y la rápida recuperación de la actividad productiva, a pesar del impacto significativo del covid-19.
Los gestores de fondos e inversionistas reconocieron los sólidos fundamentos macroeconómicos peruanos y mostraron una expectativa favorable sobre los avances del Plan Impulso Perú, así como sobre su impacto en la recuperación del crecimiento potencial de la economía nacional.
Otro aspecto sustancial fue la reunión con el subsecretario de Estado de Estados Unidos para el Crecimiento Económico, Energía y Medio Ambiente, José Fernández, que permitió abordar la Alianza de las Américas para la Prosperidad Económica, iniciativa del presidente Joseph Biden que será un espacio de diálogo y cooperación para el Perú en áreas como inversión, innovación, cambio climático, comercio y tecnología.
Por tal motivo, mientras más vigorosa sea la recuperación de la inversión privada, mayor será la expansión asociada al PBI en los próximos años.