La pandemia hizo que muchos sectores de la educación acelerarán su incursión en el mundo tecnológico, ya que nadie estaba preparado para un suceso como la llegada del covid-19. Por ello, en nuestro país se adoptaron sobre la marcha nuevas formas de dictar clases, con la finalidad de que este sector, uno de los más importantes, continúe activo en sus diferentes niveles, desde la educación temprana, la universitaria hasta las especializaciones y capacitaciones.
Los esfuerzos fueron grandes. Por ejemplo, se adoptaron tecnologías de videoconferencias para proyectar lo mismo que se hacía en clases presenciales. Sin embargo, no se tomó en cuenta la brecha tecnológica por la que pasa nuestro país. La falta de acceso a internet por la geografía de diversas regiones y la baja velocidad de este servicio perjudicaron a los estudiantes.
En países de Europa, como Francia, se priorizó la asistencia a clases. Los niños iban con mascarilla a sus centros de estudio, excepto cuando ocurrían contagios masivos, por lo que se daba el tiempo óptimo de cuarentena para que retornen a las aulas. En América Latina, la situación fue completamente opuesta, ya que no se permitió la enseñanza presencial, por lo que en algunos años se sabrá si esto significó una brecha en la calidad educativa.
Pese a estos problemas, los estudiantes, profesores y padres fueron los principales actores para que la educación primaria y secundaria no se detenga, aunque ello no fue igual en las universidades o centros especializados. Muchos alumnos desertaron o incluso se inscribieron en cursos que nunca llevaron.
En cuanto a la educación por internet, las estimaciones señalan que el 50% de los cursos que fueron comprados en línea jamás fueron abiertos y solo el 10% lo culminó, lo que demuestra que está inmersa la idea de superación, pero muchos no se terminaron de convencer. Las principales causas fueron la falta de dedicación al tiempo que requerían estos programas y que no se impartía lo que inicialmente ofrecían.
Para ponerle fin a estas deficiencias se creó una plataforma llamada SkillMapper, que utiliza la inteligencia artificial y que brinda, a partir de algoritmos y datos, información precisa para una persona que quiera aprender en línea. Esta emplea la data para buscar similitudes entre el usuario y el curso que se ofrece, lo que despertará mayor interés y, sobre todo, se ajustará a lo que uno necesita para su educación. Ofrece la opción de tablas comparativas para que los usuarios comparen cursos y elijan el más idóneo.